lunes, 24 de septiembre de 2012
La chica de la curva.
Lo que voy a contar no es un relato como otro cualquiera, esto es una leyenda urbana. Sucedió una noche que tres jóvenes iban de copas en coche por la sierra madrileña, cuando se dirigían de un pueblo a otro por una carretera comarcal, el joven que iba de copiloto comentó: -Ten cuidado que a unos pocos kilómetros esta la curva de la muerte, y el que iba sentado atrás dijo: -Vaya tontería. A lo que
preguntó el que conducía: -¿qué fue lo que paso? a lo que dijo el copiloto: -Cuentan que una pareja de novios que estaban a punto de casarse, estaban dando un paseo en coche, iban a cenar justo al pueblo donde vamos nosotros y en esa curva se les cruzo un lobo y el novio intento esquivarlo pero perdió el control y se estrellaron despeñándose por un barranco. Los dos murieron, pero el cuerpo de él nunca apareció pero se supone que murió eso fue al menos lo que dijo la Guardia Civil después de una semana de búsqueda. Apareció en el fondo de un barranco el cuerpo de la chica y el coche destrozado pero el cuerpo del novio nunca apareció y dicen que ella se aparece un poco antes de la curva haciendo dedo para que pare un coche, se monta y cuando llega el coche a la curva la chica desaparece del asiento del coche donde se sienta, sin ninguna explicación. Dicen que es su fantasma, que todavía sigue buscando a su novio después de tanto tiempo.
-También dicen que aun sigue buscándolo, repitió el que iba sentado atrás. -Eso es una tontería yo he pasado muchas veces por ahí y nunca la he visto, yo no me lo creo sigo diciendo que es una mentira que se ha inventado alguien que no tenía otra cosa que hacer. El que iba de copiloto dijo: -Pues yo si me lo creo porque lo cuenta mucha gente, y dijo el conductor: -estaría bien que nos la encontrásemos para saber si es verdad o no, pues yo también lo creo yo nunca la había oído pero a mi esas historias me gustan mucho.
Los jóvenes continuaron su camino sin novedad, olvidándose del tema y cuando menos lo esperaban se encontraron a una chica haciendo dedo y dijo el que iba atrás: -para, para, que ha esta me la ligo yo. El conductor paró y la chica se montó sin preguntar nada junto al que iba detrás que empezó a hablar con ella. Pero ella no contestaba solo llevaba la mirada fija en la carretera sin decir palabra y el que iba atrás seguía intentando ligar con ella a lo que ella no contestaba, pero de repente se puso muy nerviosa y comenzó a gritar: ¡el lobo, el lobo, el lobo, cuidado con la curva! y de repente se calló y el copiloto miro para atrás y la chica ya no estaba, y dijo el conductor: ¿y la chica? y dijo el copiloto: ¡ha desaparecido! debía ser la famosa chica de la curva, ¿ves como era verdad lo de la chica? dijo al que iba sentado atrás, y cuando volvió la cabeza vio que tampoco estaba su amigo, y dijo: ¡para, para, que Pedro también ha desaparecido! el conductor paró, se bajaron los dos del coche para buscarlo, empezaron a gritar, Pedro, Pedro, Pedro, pero Pedro no contestó. Estuvieron buscando por toda la zona de la curva y no encontraron nada ni a su amigo ni a la chica. -Tío, pues es verdad lo de la chica, pero ¿por qué Pedro también ha desaparecido?. -Pues eso si que no lo sé, no tengo ni idea de lo que ha podido pasar, continuaron buscando un buen rato cada vez más nerviosos pero nada y dijo el copiloto: ¿qué vamos a hacer ahora? a lo que dijo el conductor: -cálmate, por favor que poniéndonos nerviosos no vamos a solucionar nada, vámonos que aquí no aparece nadie, vamos al pueblo y damos parte a la Guardia Civil y ellos sabrán lo que hay que hacer. Y eso hicieron nada más llegar al pueblo fueron al cuartel de la Guardia Civil les atendió un joven agente al cual le estuvieron explicando nerviosamente lo que les había pasado y el agente escribía en el ordenador con cara de incredulidad que cosa más curiosa dijo el agente, la primera noticia que tengo sobre esa curva, nunca había oído nada similar. Siguieron contándole lo que les había pasado y cuando el agente termino de escribir: -¿ya han terminado? a lo que los jóvenes contestaron: si señor eso es todo. El agente sonriendo entre dientes preguntó: -¿ustedes han bebido? -No señor, si veníamos a este pueblo para dar una vuelta y tomarnos algo cuando nos ha sucedido esto. -Bueno pues ya queda reflejada su denuncia yo daré notificación al comandante de puesto y el comenzará la investigación ya les llamaremos con lo que sea, -Muchas gracias dijeron los jóvenes y salieron del cuartel. El conductor dijo al amigo: -vamos a tomar algo haber si se me pasan un poco los nervios, a lo que el amigo dijo: -vale. Entraron en un bar cercano al cuartel, pero ya en la plaza del pueblo, estaban tomando algo tranquilamente y comentando entre los dos lo que les había pasado y un señor mayor se les acerco, y dijo: -perdonad que os moleste pero creo que ha vuelto a pasar... -¿El qué? preguntaron los jóvenes, -si dijo el señor mayor, la chica de la curva -¿y cómo sabe usted eso?
-porque esa chica era mi nieta estaba a punto de casarse y mira lo que paso venían a cenar a mi casa, pero todavía estamos esperando que llegue mi mujer, que murió con el disgusto que en paz descanse. La queríamos muchísimo y a su novio también pero mira llegó su hora y la muerte no perdona cuando te quiere viene a buscarte y no pregunta los planes que tienes, te lleva y punto, una noche se me apareció mi nieta cuando dormía y me pregunto si había visto a Luis que era su novio que nunca apareció su cadáver, si había venido a verme, pero le tuve que decir que no, les esperábamos a los dos y nunca llegaron, y me dijo que no pararía hasta encontrarlo, por eso se mete en todos los coches para ver si lo ve porque me dijo que donde ella donde y los muertos no está pues haber donde esta, pero dijo el conductor: -sí, pero porque ha desaparecido también nuestro amigo y dijo el señor: -por incrédulo seguro que no se lo creía, o dijo que era mentira o una tontería o cualquier cosa así, -si algo así dijo, cuando conté yo la historia en el coche dijo que era una tontería... -pues cuidado, dijo el señor -que no es el primero que le pasa, por no creerse esa leyenda urbana ya tiene habido muchas desapariciones de ese tipo hasta los conductores de los coches y luego aparece el coche solo estrellado en la curva, ella es muy vengativa y existe a sí que cuidado con ella y con la gente que no crea que se los lleva y no vuelven a aparecer, los jóvenes terminaron su consumición se despidieron del señor y salieron del bar preocupados por lo que les conto el señor, cogieron el coche y se volvieron a sus casas con la experiencia de que la chica de la curva de la muerte existía.
A sí que ya sabéis cuidado con lo que decís de las leyendas urbanas cuando os las cuenten sean o no ciertas, tienes que creer que en muchos pueblos existen curvas de la muerte y muchas leyendas urbanas que están sin confirmar pues tened cuidado no os vaya a pasar lo que a Pedro y a más personas...
La acampada.
Este relato ocurrió en un fin de semana que un grupo de amigos fueron de excursión al monte para hacer acampada. Durante el fin de semana, cuando encontraron un claro en el bosque se dispusieron a acampar, cuando tenían el campamento preparado hicieron fuego y se dispusieron a preparar la cena. En el silencio de la noche unos ruidos extraños perturbaron la calma, cuando fueron a mirar haber lo que pasaba descubrieron que habían unos extraños seres de distintos colores y tamaños, unos seres muy raros que se aproximaban a su campamento que no se sabía con que intenciones se acercaban. Emitiendo unos extraños sonidos con la boca, los excursionistas optaron por salir huyendo en dirección a los coches que habían dejado unos cinco kilómetros más abajo del campamento y los seres seguían detrás de ellos persiguiéndolos cada vez en mayor número y los excursionistas no sabían qué tipo de seres eran, si eran alienígenas o criaturas del bosque pero uno de ellos dijo: -Pero si esta zona del bosque es segura, por aquí no suele haber animales ni nada, por eso nos dejan hacer fuego. Lo mismo son alienígenas que se han estrellado por aquí con su nave pero no hemos visto ninguna explosión ni hemos escuchado nada extraño ni tan siquiera en la radio. Pero bueno ellos seguían corriendo hacia los coches y uno de los excursionistas dijo: -¿Pero dónde están los coches?. -Todavía están más abajo. -Pues si que hemos andado hasta el campamento, pues más o menos unos cinco kilómetros. Los seres no paraban de seguirles y cada vez venían más y más. Cuando por fin alcanzaron los coches se dieron cuenta de que se habían dejado las llaves en el campamento y no pudieron huir en ellos y uno dijo: ¿Que hacemos ahora? A lo que contesto otro: -Seguir corriendo, que los seres nos están alcanzando. Siguieron corriendo a través del bosque sin saber en qué dirección iban pero seguían escapando de los seres. Después de haber corrido unos quince kilómetros llegaron a un acantilado del cual ya no tenían escapatoria y a los pocos minutos se vieron rodeados de una multitud de seres y cuando se creían que les iban a atacar, el que parecía el líder se aproximo a ellos, se quito la careta y dijo:-¿Vosotros no os disfrazáis para halloween?. A lo que dijo uno de los excursionistas: -¡Ah! ¿pero es que venís disfrazados?. -Pues claro estamos de halloween. -Pues vaya susto nos habéis dado.
viernes, 14 de septiembre de 2012
Las luces.
Esta historia me la contó una chica de 16 años, y no le sucedió a ella, sino a su madre, una española que emigró a Alemania para buscarse la vida, teniendo que alquilarse una casa con su joven esposo que apenas tenía comodidades. Eso sí, tenía visitantes misteriosos. Al principio sólo eran sonidos, rasguños en la almohada que mantenía abrazada mientras trataba de descansar después de tantas horas de trabajo. Le asustó, cierto, pero mantuvo la calma y pensó que era su propio agotamiento el que le hacía tener alucinaciones auditivas. Los rasguños en la cama no son tan inhabituales ¿no?. Muchos los hemos oído. Son visitantes que quieren comunicarnos que "están ahí también, que no estamos solos". La joven vivió con esa extraña experiencia unos días y terminó por acostumbrarse, pero una noche ocurrió algo terrible. Estaba tumbada en la cama, descansando, su marido estaba afeitándose en el cuarto de baño, y de pronto unas lucecitas de un tamaño algo mayor que el de las canicas, blancas azuladas y brillantes, comenzaron a salir de debajo de la cama. Subieron, ascendieron hasta ponerse encima de ella, y bailaron. La chica las miró estupefacta, tragó saliva y respiró profundamente. ¿Qué era aquello? ¿De dónde salían? ¿Qué las producía?. Y entonces las luces comenzaron a bailar con movimientos más bruscos, y una poderosa fuerza salió de ellas. La chica notó esa fuerza en puñetazos y patadas invisibles que la golpeaban y empapaban contra las paredes...Gritó, y su marido se cortó con la gillete. Cuando él iba a salir la puerta del cuarto de baño se cerró de golpe. La joven española emigrante sufrió una paliza que la dejó destrozada, y no pudo hacer una denuncia, porque ¿en qué comisaría de policía iban a escuchar semejante historia sin echarse a reír?. No volvió a ocurrirle porque volvió a España entre lágrimas y terrores. Durante años jamás contó la historia, cuando lo hizo, fue para contárselo a su hija, quién me confesó que su madre no podía hablar del tema sin echarse a llorar y a temblar. No es para menos. Su hija también lloro al contármelo.
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