jueves, 28 de marzo de 2013

Colegio Encantado de Turón.

Lugar: Valle de Turón, Asturias, España.
El colegio de Nuestra Señora de Covadonga, situado en el valle asturiano de Turón, encierra un gran misterio entre sus muros abandonados. Durante la Guerra Civil española sirvió como cárcel y lugar de ejecución. A partir de entonces, los vecinos aseguran que por sus largos pasillos se pueden ver sombras y luces extrañas y que se oyen gritos de dolor. En pleno corazón de Asturias se ubica el Valle de Turón, enclave trascendental para la minería y la industria asturianas y para la historia de España. Atravesando la avenida principal de su pueblo se encuentra el edificio del colegio abandonado de Nuestra Señora de Covadonga, más conocido como de La Salle. Su interior esconde un gran misterio. En él tuvo lugar una historia trágica que cambió la vida de varias familias de este municipio.
Historia oculta: El Colegio de Nuestra Señora de Covadonga de inaguró en 1917 y estuvo abierto hasta el año 2005. A partir de entonces el paso del tiempo y la desatención han causado estragos en sus instalaciones a pasos agigantados. El 5 de octubre de 1934 las tropas revolucionarias capturaron a nueve profesores religiosos en el interior de aquellas aulas. Tras cuatro días de cautiverio fueron conducidos hasta el cementerio para ser asesinados. Asimismo, este edificio también sirvió como cárcel y lugar de ejecución de los antepasados de algunos vecinos de la Plataforma Juvenil de Turón, vinculados al Ayuntamiento de Mieres, destaparon esta espeluznante historia en 2007 al ponerse en contacto con el grupo de investigadores asturianos de lo oculto Gaipo. Estos, además, se encargaron de estudiar y verificar la oscura leyenda que rodea a este lugar, según la cual en los largos pasillos de este antiguo colegio abandonado se ven sombras y luces de tonos verdes y blancos, y que se oyen voces a altas horas de la madrugada. Los vecinos comunicaron estos hechos a las autoridades, pero estas no encontraron nada fuera de lo normal en el interior del edificio abandonado. Al mismo tiempo que comenzaba la investigación de campo en el inmueble para comprobar la autenticidad de los fenómenos paranormales se emprendía una reconstrucción documental sobre las personas que fueron testigos de los hechos que acontecieron allí. El secreto desvelado fue excepcional.
Fenómenos paranormales: Los expertos aplicaron las últimas tecnologías para registrar cualquier fenómeno paranormal, analizarlo y guardarlo como prueba. Tales indagaciones se realizaron siempre después de que se ocultara el sol, a partir de la medianoche hasta la llegada del amanecer. La primera parte de este trabajo se basó en realizar estudios sobre el habitáculo, de tres plantas y con más de 40 dependencias, así como en la elaboración de planos por parte del integrante del grupo Iván Lanza, licenciado en Topografía, para determinar los puntos estratégicos donde efectuar las experimentaciones. Una vez señalados, los técnicos de fotografía del grupo llevaron a cabo barridos fotográficos para captar cualquier posible anomalía, ya que los infrarrojos pueden recoger lo que el cerebro humano es incapaz de codificar. Una de las imágenes más importantes fue tomada en la primera planta del edificio. En ella se podía ver una luz verde que cruzaba en dirección al fotógrafo. Tal suceso se filmó cerca del aula donde habían sido retenidos los religiosos ejecutados. Asimismo, las cámaras colocadas en los pasillos estaban provistas de visores acoplados aptos para la infravisión, visión nocturna y termovisión, así como capaces de captar las variaciones y las siluetas de cuerpos a través de la temperatura emanada. Además, en la planta baja estaba instalado un punto de control y un laboratorio de análisis de audio y un laboratorio y vídeo para analizar el material que se obtenía y para examinar las grabaciones de las videocámaras repartidas por el edificio. El registro de audio pretendía obtener psicofonías. Para ello se utilizaron grabadoras convencionales de cinta magnética, conectadas a amplificadores y micrófonos altamente sensibles.
Psicofonías: Las psicofonías captadas mostraban mensajes de dolor, que fueron contrastados con los testimonios conseguidos y la historia que envolvía los lugares del edificio donde fueron recogidas, como el sótano del colegio, lleno de escombros, y una pequeña y agobiante habitación del piso superior que se encontraba quemada. En la primera sala se grabó un grito perturbador, como si alguien estuviera siendo torturado. El resto de los mensajes recogidos también eran de sufrimiento: "Ayudadme"; "Maltrato"; "Afuera, encontrad"; "Llámame"; "Cobardes". En algunas ocasiones estaban acompañados de ruidos sin explicación, golpes en muebles o raps e incluso de puertas que se cerraban de repente o de detectores de movimiento que saltaban sin que supuestamente nada se cruzase por su zona de control. Por ello, los miembros del grupo Gaipo realizaron sesiones de espiritismo en los sótanos del inmueble para obtener más pistas sobre estos fenómenos. Los datos revelados parecían incoherentes en un comienzo: personas apresadas en aquel lugar, muertes, restos humanos y aparentes entes, entre ellos un nonato... Todo cobró sentido gracias a los testimonios.
Fosa común: Los investigadores encontraron amplia información sobre el asesinato de los sacerdotes, declarados mártires de guerra en Roma en el año 1999, pero muy poco acerca de las muertes de los demás presos políticos, debido a que todo fue quemado en el año 1936. Por este motivo fueron decisivos la aportación de nuevos documentos, en forma de artículos de periódico, y la colaboración de algunos testigos,     como Ángel Ortega, de 95 años, fue uno de los ancianos que vivió lo ocurrido en aquel lugar, ya que su mujer fue asesinada cuando estaba embarazada de siete meses- dato que concuerda con el hecho de que aparezca un nonato en las psicofonías -: "Los muros de esta escuela sirvieron de cárcel en la toma de 1937. Muchos vecinos fueron hechos prisioneros en sus sótanos para luego ser ejecutados. Entre ellos, mi esposa Consuelo. Ella fue acusada, perseguida y apresada para sonsacarle mi paradero". "Mi mujer sufrió torturas dentro del colegio: fue maltratada, mancillada y, finalmente, asesinada". Además, en los años cincuenta del pasado siglo unos menores, apodados Los niños hueseros, encontraron durante las reformas del patio escolar numerosos huesos, que a día de hoy continúan bajo el asfalto. Algo que concuerda con el testimonio de Hermesindo Andrade, quien asegura que él y otros alumnos fuesen obligados a enterrar los huesos en un antiguo huerto: "Algunos cráneos conservan marcas y agujeros practicados por los verdugos". A partir de este momento la prensa local y los medios la prensa local y los medios nacionales mostraron interés en el asunto. Es una de las escasa ocasiones en que en España, y gracias a una investigación paranormal, se descubre la ubicación de una fosa común. Tal vez una intercomunicación entre el Mas Allá y nuestro mundo lo permitió.
El antiguo colegio: La verdadera historia Las obras del edificio de Nuestra Señora de Covadonga finalizaron en el año 1917, pero hasta 1939 no fue utilizado como colegio para los hijos de los mineros. Durante la revolución obrera de 1934 los maestros, religiosos de la orden de hermanos de La Salle, fueron apresados y ejecutados en un cementerio próximo. A causa de este suceso el Papa los nombro Santos Mártires de Turón entre los años 1999 y 2000. La historia secreta de este colegio puede reconstruirse recurriendo a las fuentes vecinales, que indican que tras la toma del bando nacional durante la Guerra Civil el pueblo fue marcado con una "X" por su participación en la revolución, lo que hizo que las represalias por sus tendencias  políticas fueran enormes. Al carecer de cuartel, el colegio fue adoptado como recinto provisional en el año 1937. Las personas se agolpaban a sus puertas para ver cómo desplazaban a los futuros ejecutados al Pozu Fortuna, una boca de mina ubicada a pocos kilómetros que sirvió de fosa común. Para evitar revuelo entre la población eran ejecutados en el propio patio del colegio. Según muchos habitantes los restos aún permanecen bajo el asfalto del recinto.
La curiosidad: Algunos de los testimonios recogidos durante la investigación que realizó el grupo Gaipo revelan que solo tres de las aulas del colegio fueron destinadas a impartir clase. El resto sirvieron como cárcel.
La historia de los Mártires de Turón: Cuando las circunstancias económicas y políticas ennegrecieron las ideas y las relaciones, los enemigos de la educación cristiana multiplicaron sus gestos de aversión y antipatía también en aquel rincón asturiano. En 1934 eran ocho los Hermanos que trabajaban en el centro. Seis de ellos llevaban un año de permanencia, pues habían Regado cuando la Ley de Congregaciones y Asociaciones Religiosas prohibió a los religiosos la docencia, y tuvieron que disimular su condición cambiando de lugar y de vestimenta todos, para poder continuar con su tarea apostólica. Otro había llegado en Abril. Y el último de grupo apenas si llevaba tres semanas en Turón, aceptando un traslado de última hora sin sospechar siquiera lo que para él iba a representar. Su labor era meritoria. Unos 350 alumnos, entre los 5 y los 14 años, se beneficiaban de la inmensa abnegación de tan excelentes educadores. En el Valle eran varios los millares de jóvenes que habían pasado por la Escuela. También en ella tenían su centro algunas asociaciones religiosas de alumnos y exalumnos. Entre éstas estaba la juventud de Acción Católica. Todas ellas desarrollaban gran actividad apostólica.
La detención de los hermanos: El estallido revolucionario aconteció en la noche del 4 al 5 de Octubre. Iba a durar quince días y sembraría de sangre las calles, los corazones y los recuerdos. Al amanecer del día 5, sin tiempo para esconderse, comenzaron a ser detenidos por orden del Comité local las personas más señaladas en la sociedad; directivos de la Empresa, militantes políticos de derechas, miembros de algunas asociaciones
católicas, los sacerdotes del pueblo, uno de ellos capellán de la Escuela. Cuando volvía de la Casa del Pueblo, convertida en prisión, la cuñada del capellán, que había ido a llevarle algunas medicinas y otros efectos, pasó por la casa de los Hermanos para avisarles de lo que acontecía y sugerirles que se escondieran para no ser ellos también apresados. Los Hermanos habían terminado ya la oración de la mañana y se estaban disponiendo para la Santa Misa. Aquella noche había pernoctado en la Comunidad el P. Inocencio de la Inmaculada, Pasionista de la vecina localidad de Mieres. Había estado por la tarde confesando a los niños de la Escuela, con el fin de disponerles a celebrar el Primer Viernes de mes, que coincidía con aquel día 5 de Octubre. Pensaron que a nada conducía abandonar el Colegio y decidieron comenzar inmediatamente la Eucaristía por lo que pudiera acontecer. Estaban en el ofertorio de la Misa, cuando oyeron violentas voces en el patio del Colegio. Eran unos 30 escopeteros los que habían llegado y llamaban amenazadores a la puerta. El P. Inocencio rogó a los Hermanos que le ayudaran a consumir las Sagradas Especies, para evitar el riesgo de una posible profanación. Enseguida invadieron los asaltantes la casa, realizando una minuciosa inspección, con el pretexto de buscar las pretendidas armas escondidas allí por los jóvenes de Acción Católica. Nada encontraron, aunque mucho rompieron y deterioraron. Declararon detenidos a los religiosos, sin permitirles recoger nada de sus habitaciones, aunque ellos lo solicitaron. Por la calle central del pueblo, llevaron a los Hermanos y al Padre a la prisión, no muy alejada del edificio escolar. Es todo un símbolo que los Hermanos fueran encarcelados precisamente en una de las aulas que ocupaba la escuela socialista que funcionaba en aquel edificio convertido en prisión, y a donde no acudían contadísimos escolares, pues la mayoría de los obreros preferían enviar a sus hijos a la Escuela de los Hermanos. Era como si escondida en aquellos hechos violentos, se hallara una lucha sorda entre los estilos cristiano y laico de educación.
Cuatro días en prisión: Lo primero que hicieron los carceleros fue obligar al P. Inocencio a quitarse el hábito religioso que llevaba, pues les molestaba su figura. El Hno. Director rogó que trajeran de la casa de los Hermanos algún traje de éstos. Poco después se cumplía su deseo y el P. Inocencio cambiaba la vestimenta a gusto de los vigilantes. Cuatro días permanecieron los Hermanos bajo la amenazadora mirada de los guardianes. Su resignación fue admirable y ayuda inmensa para los otros prisioneros, quienes, después recordarían emocionados su valor y su impresionante serenidad. El primer día nadie se acordó de llevarles de comer ni ellos lo solicitaron. Se entero de ello D. Rafael del Riego, Director de la Empresa, que se hallaba detenido en una habitación contigua, y dio orden de que se les llevara alimentos desde el bar de la Empresa. La compañía de los sacerdotes y de varios jóvenes católicos les hicieron más llevaderas aquellas jornadas angustiosas y plomizas. Con ellos rezaban el rosario y hablaban de la posibilidad de ser asesinados por su condición de religiosos. Pero lo hacían con admirable paz y hasta alegría. La víspera de la muerte se presentaron varios miembros del Comité Revolucionario, entre los que venía Ceferino Álvarez Rey, el cual se declaró alumno muy agradecido de los Hermanos. Su misión era descubrir su el Hno. Marciano, cocinero de la Comunidad era religioso o simple asalariado; y también averiguar el nombre exacto y condición de los demás. Por la conversación y el tone de las preguntas, intuyeron la inminencia del peligro. Y decidieron confesarse como preparación para lo que pudiera acontecer. Lo hicieron con fervor. Su ejemplo alentó a los demás detenidos, que también lo hicieron. Días después escribían D. José Fernández, Párroco, y D. José Manuel Álvarez, Coadjuntor: "Una alegría de cielo invadió los semblantes, una vez que terminamos las confesiones. Ya no temían la muerte. Todos estaban resignados a la voluntad de Dios y estaban seguros de que El tendría misericordia de sus almas si llegaban a cumplirse sus temores". La última noche pareció que iba a resultar como las anteriores. Se acomodaron sobre el suelo o sobre algunas mesas de la clase y se dispusieron a dormir en la medida de lo imposible. Mientras tanto, en su cercana Escuela se reunían los que iban a cumplir la sentencia que había dictado el Comité. Silverio Castañón, venciendo las resistencias de los que, como Leoncio Villanueva, jefe local del grupo masónico, no eran partidiarios de la ejecución, habían reclutado un grupo de fusilemos asesinos en Mieres y en Santullano, pues no había encontrado suficientes secuaces en el mismo Turón. Ciego e insolente, había rechazado diversas peticiones de clemencia. Incluso temiendo reacciones violentas planeó el crimen con astucia, disimulo y nocturnidad.
El momento de la ejecución: En algún reloj del pueblo de Turón acababa de sonar la una de la noche, comienzo de aquel quinto día revolucionario, 9 de octubre de 1934. De improviso se abrió la puerta de la sala, en donde se hallaban los detenidos. Las figuras siniestras de Silverio Castañón y de Fermín García apodado "el Casín", se recostaron en la puerta. Todos dormían, salvo el Director, Hno. Cirilio, y el Párroco, D. José, los cuales conversaban en voz baja. -"Aquí hay dos", dijeron ellos. Y les ordenaron que se quitaran los abrigos y les entregaran cuanto llevaban sobre si. Poco a poco se fueron despertando los demás. Les obligaron a hacer lo mismo. -"¿ Es que no han hecho el servicio militar?". Unos dijeron que sí lo habían hecho, pero como religiosos y enseñando en los cuarteles. Otros no lo habían hecho por ser todavía jóvenes. Les colocaron al extremo de la sala, separados de los otros detenidos, a los cuales no se les había exigido entregar sus pertenencias. Eran nueve religiosos y dos sacerdotes. Les comunicaron que pensaban llevarles al frente, para servir de parapeto ante los soldados. El Casín les preguntó:-¿Qué armas saben Vds. manejar?. Respondieron que ninguna. Contrariado aparentemente, insistió el interrogador: El Hno. Augusto dijo que él sabía manejar el mosquetón. Irónicamente respondió el Casín:-¡Buen arma...!. Les mandaron formar de tres en tres. Con sorna, y aludiendo al modo corno llevaban a los niños a misa los domingos, uno de ellos les dijo:-"Esto ya sabrán Vds. hacerlo bien". Y después añadieron:-"¿Saben Vds. a dónde van?". Respondieron negativamente, aunque intuían que les llevaban para terminar con sus vidas.-"Pues van Vds. al frente, a la línea de fuego, para que, al verles, nuestros enemigos dejen de disparar". El Sr. Párroco dijo:-"Entonces nos permitirán, al menos a los sacerdotes, vestir el traje talar. Si vamos de seglares, no seremos reconocidos y no se cumplirán los deseos de Vds". Se quedó algo pensativo El Casín. -"De ninguna manera, dijo al fin. Creerían que estamos en una Monarquía. Y estamos en una República". Los dos del Comité, y alguno más que había entrado, se apartaron algo para deliberar. Se dirigieron al grupo y dijeron, después de haberlos contado:-"Once...y los dos carabineros, trece. Y éstos no pueden quedar, pues irás a lo más recio de la pelea. Por tanto sobran dos, pues en la camioneta no hay sitio para todos, ya que han de ir varios de los nuestros para acompañarles. Los carabineros eran dos jefes del Cuerpo. Teniente Coronel Arturo Luengo y el Comante Norbento Muñoz. Habían sido apresados en Oviedo y eran custodiados en Turón como rehenes. Con el disimulo y engaño que habían usado hasta entonces, se dirigieron a los que estaban apartados y les ordenaron:-"Salgan aquí los curas de la Parroquia". Obedecieron los dos, pues el capellán, D. Tomás Martínez, ya no se encontraba entre ellos, debido a su enfermedad. Les hicieron algunas preguntas y les mandaron quedarse. A los demás, Castañón les indicó:-"¡En marcha!". En ese momento, las diestras de los sacerdotes se alzaron con el signo de la absolución, pues estaban convencidos de que les llevaban a la muerte. Lo narrado hasta aquí es rigurosamente cierto. Procede de un documento redactado por los sacerdotes días después de los hechos. Lo que sigue hay que reconstruirlo con el testimonio de algunos de los que intervinieron en la ejecución. Ante la fachada, contemplaron unos 20 hombres armados. Y oyeron de nuevo a Castañón:-"¿Saben Vds. a dónde van?". El Hno. Augusto respondió en nombre de los demás:-"A dónde Vds. quieran. Estamos dispuestos a todo, pues ya nada nos importa". Castañón sentenció:-"Pues van Vds. a morir por rebeldes". Parece que las víctimas no se inmutaron. Obedecieron la orden de ponerse de dos en dos. Los carabineros iban al frente. El último lugar lo ocupó el P. Inocencio. Ocho o diez minutos tardaron el llegar al cementerio. Siguieron la senda que sube por la ladera de la montaña. Ante el cementerio tuvieron que esperar un rato. El enterrador no había acudido todavía. Se dio orden de avanzar hasta el centro del cementerio. Allí estaba preparada una zanja de unos nueve metros. Se les colocó ante ella. Ante sus ojos, a unos 300 metros, se alzaba el edificio del Colegio, iluminado a aquellas horas de la noche. Fue lo último que contemplaron los mártires. Rápidamente Castañón dio la orden de fuego. Con dos descargas quedaron acribillados. Algunos, que habían quedado con señales de vida, recibieron un disparo de pistola. El Hno. Cirilo y el Teniente Coronel fueron golpeados con una maza que había allí. El enterrados recibió la orden de echar tierra sobre los cuerpos. Lo hizo y se marchó pronto. Mientras, tanto el grupo de asesinos se volvía hacia sus puntos de origen. Seguro que lo hacían desconcertados por la serenidad de las víctimas, que no habían proferido ni una queja ni una protesta. Días después, detenido en la cárcel de Mieres, Castañón reconocía:-"Los Hermanos y el Padre oyeron tranquilamente la sentencia y fueron con paso firme y sereno hasta el cementerio. Sabiendo a dónde iban, fueron como ovejas al matadero; tanto que yo, que soy hombre de temple, me emocioné por su actitud...Me pareció que por el camino, y cuando estaban esperando ante la puerta, rezaban en voz baja...".

lunes, 11 de marzo de 2013

Edificio Dakota.

Lugar: Nueva York, USA.
El edificio Dakota, construido entre el 25 de octubre 1880 y el 27 de octubre de 1884, es un bloque de apartamentos localizado en la esquina noroeste de la calle 72 y el Central Park West en la ciudad de Nueva York en Manhattan. La firma de arquitectos de Henry Janeway Hatdenbergh fue contratada para realizar el diseño para Edward Clark, director de la Singer Machina Company. Esta firma también diseñó el Hotel Plaza.
Descripción:
Los altos gabletes y los profundos tejados con ventanas, los paneles y enjutas de terracota, los nichos, los balcones y las balaustradas dan al edificio una apariencia de estilo renacentista alemán. Sin embargo su estructura y su planta reflejan una fuerte influencia de la arquitectura francesa en el diseño de casas que se empezó a conocer en Nueva York en la década de 1870. De acuerdo con la cultura popular, al Dakota se llamó así debido a que en la época en la que se construyó, el Upper West Side de Manhattan estaba tan poco habitado y se consideraba tan remoto como el Territorio Dakota. Sin embargo, los primeros registros de este nombre se encuentran en una historia de un periódico de 1933. El nombre de Dakota  se puso al edificio debido más bien al gusto que su fundador, Clark, tenía por los estados y territorios de nuevo oeste. Encima de la entrada de la calle 72, hay una figura de un indio Dakota. El Dakota fue añadido al Registro Nacional de Lugares Históricos en 1972, y fue declarado Lugar Nacional de Interés Histórico en 1976.
Características:
El Dakota está construido en una manzana cuadrada alrededor de un patio central, accesible a través de una arcada desde la entrada principal, hay una puerta de carruajes lo suficientemente grande que podían pasar los coches de caballos, permitiendo a los pasajeros apearse resguardándose del tiempo. En los establos del Dakota de la calle 72 y de Amsterdan Street, unos ascensores subían los carruajes a las plantas superiores. El edificio de los Establos del Dakota siguió en funcionamiento como garaje hasta febrero de 2007. Diseño de la fachada sur del edificio Dakota. La disposición general de los apartamentos sigue el estilo francés de la época, con todas las habitaciones principales conectadas unas con otras a la manera tradicional, pero también son accesibles desde un pasillo, una disposición que permitía un paso natural para los invitados desde una habitación a otra especialmente en ocasiones festivas, y además permitía al servicio doméstico circular de manera separada para realizar su trabajo y acceder a las habitaciones principales. Las habitaciones principales, como las salas de estar y el dormitorio principal, están en la parte de la calle, mientras que el comedor, la cocina, y otras salas auxiliares están orientadas hacia el interior del patio central del edificio. Los apartamentos tienen ventanas a ambos lados, lo que fue una novedad en el Nueva York de esa época. Algunas salas de estar tienen 15 metros de largo, y la mayoría de los techos tienen 4'3 metros de altura, los suelos están entarimados con roble, cerezo y caoba. Originalmente, el Dakota tenía 65 apartamentos de 4 a 20 habitaciones, ninguno igual. A estos apartamentos se accedía por escaleras y ascensores situados en las esquinas del edificio. En el medio del edificio hay escaleras y ascensores para el servicio doméstico. El Dakota tiene muchas instalaciones e infraestructuras excepcionales para la época de la construcción. El edificio tiene un gran comedor, las comidas pueden ser enviadas a los apartamentos por ascensores especiales. La electricidad era generada por una pequeña estación eléctrica, y tiene calefacción central. Además de las habitaciones del servicio, en las buhardilla había una zona de juegos y un gimnasio. (En años posteriores estas zonas fueron reconvertidas en apartamentos debido a problemas financieros). El Dakota también contiene un jardín y un campo de croquet privado y una pista de tenis, todo detrás del edificio entre las calles 72 y 73.
Residentes famosos:
Algunos de los más famosos residentes del edificio son...
-La actriz Lauren Bacall.
-El compositor y director de orquesta Leonard Bernstein.
-El deportista Frederik Ambrose Clark que también era nieto del constructor original.
-El escritor de canciones y productor Bob Crewe.
-El actor José Ferrer.
-La cantante Roberta Flack.
-El autor Charles Henri Ford.
-La actriz Judy Garland.
-El actor Steve Guttenberg.
-La actriz Judy Holliday.
-El actor Boris Karloff.
-El compositor y cantante John Lennon, a cuyas puertas fue asesinado.
-El músico Ian McDonald.
-El bailarín Rudolf Nuréyev.
-El actor Robert Ryan.
-El actor Jason Robards.
-El actor Zachary Scout.
-La escritora Carson McCullers.
Historia:
Esta es una historia "leída", no escuchada de primera mano. El director Roman Polanski rodó La semilla de diablo en el Edificio Dakota (Dakota Building), situado en la 72nd Street West de Nueva York y construido en 1881. Polanski le llamó Edificio Bramford en la ficción, y allí situó la historia de un grupo de personas que rendía culto a Satán y utilizaban a una joven esposa Mia Farrow para que procreara al hijo de Demonio. Roman Polanski sufrió su propia versión de la película cuando los secuaces de Charles Manson asesinaron a su esposa embarazada de ocho meses, sin embargo vamos a centrarnos en el edificio que utilizó para el rodaje. Le llamaron Dakota porque el aquella época estaba tan lejos del centro de la ciudad "como el estado de Dakota". Ese es el origen de su nombre. Allí vivieron personajes ilustres, algunos con vidas difíciles, como Judy Garland, Boris Karloff, Leonard Bernstein y Lauren Bacall. También se dice que fue vivienda y lugar de encuentro para grupos satanistas de principio de siglo porque el solar donde se erigía (se erige, en la actualidad) se concentran fuerzas maléficas. Allí los extraños y pestilentes olores que no se sabían de dónde procedían y ruidos inexplicables consiguieron que muchos inquilinos terminaran por abandonar el edificio. Pero lo peor es que también muchos se suicidaron en el edificio Dakota. El 8 de diciembre de 1980 el edificio Dakota se hizo famoso en el mundo entero, un hombre asesinó en la puerta de su casa al ídolo de masas John Lennon.

viernes, 8 de marzo de 2013

Mansión Amityville.

Lugar: Amityville, Long Island, USA.
Amityville en fechas:
-13 de noviembre de 1974: Ronald DeFeo asesina a sus padres y a sus cuatro hermanos en su casa de Amityville. Lo único que argumenta en su favor es que una voz le insistía para que les matara.
-1975: El matrimonio Lutz compra la casa de Amityville y se va a vivir allí con sus hijos. En veintiocho días saldrán espantados de la casa debido a las agresiones espectrales y a los fenómenos poltergeist que les acosan.
-1979: El escritor Jay Anson publica El horror vuelve a Amityville, también conocido como Aquí vive el horror. En la novela cuenta los hechos tal y como los relató la familia Lutz.
-1979: Stuart Rosenberg dirige la película Terror en Amityville.
-1982: Damiano Damiani dirige la película Amityville II.
-1983: Richard Fleischer dirige Amytiville 3-D ( la tercera parte).
Y así unas cuantas películas más sacadas directamente en vídeo o filmadas para televisión. En España se tituló La Morada del Miedo. El hecho de que tras los acontecimientos acaecidos en Amityville se propagaran libros y películas basadas en la historia, así como el cobro de algunas entrevistas por parte de los Lutz, hizo que a estos se les acusara de mentirosos y farsantes. Cuando hay ganancias de por medio, es difícil creer, claro que también es viable aquello de si la gente quiere conocer mi sufrimiento, al menos que paguen por ello, ¿o no?.
El caso es que tampoco ayudó mucho que la Dióceses Católicas de Rockville, la policía de Amityville e incluso los propios Lutz, negaran que aquello ocurriera. En el caso de los Lutz, fue años más tarde cuando se desdijeron de algunas de las cosas que habían contado. No es que lo negaran absolutamente, pero si dijeron que habían engordado la historia.
En el 2006, es el escritor español Carlos Cala Barroso quien, empujado por su interés en Amityville desde que era crío, decide escribir un libro que comienza como una investigación y termina novelando, relatando los hechos de una forma distinta, nos cuenta todo desde el principio. En aquella casa maldita en Amityville conocemos lo que no sabíamos antes, todos los detalles acerca de lo que sucedió cuando Ron DeFeo asesina a su familia, así como lo sucedido después de que los Lutz abandonaran la casa.
Las Víctimas: La familia DeFeo fue asesinada el 13 de noviembre de 1974, y está enterrada en el cementerio Saint Charles en el condado de Suffolk, New York.
Ronald DeFeo, el padre, tenía 44 años.
Louise DeFeo, la madre, tenía 43 años.
Dawn DeFeo, la hija mayor, tenía 18 años.
Allison DeFeo, tenía 12 años.
Mark DeFeo, tenía 12 años.
John DeFeo, tenía 9 años.
La casa de Amityville: La casa de Amityville puede denominarse mansión por lo grande que es. Además abarca bastantes hectáreas y un embarcadero. Está en una buena zona dentro del estado de New York, y su precio no sería asequible de no haber ocurrido allí algo muy macabro, un asesinato múltiple. Su aspecto ha sido fotografiado de varias maneras, y siempre da cierta impresión ver la casa si no se te va de la cabeza lo que ocurrió allí. Su origen comenzó con el sótano, y más tarde se construyó el resto de la casa, siendo ésta de origen colonial alemán. El terreno fue anteriormente un sanatorio para enfermos mentales de los indios nativos donde, lejos de curarlos, se dejaban allí simplemente para que no estuvieran sueltos. Más tarde se hizo con el terreno un exiliado de Salem que practicaba la brujería. La casa de los DeFeo y más tarde de los Lutz, está situada en el pueblo de Amityville, en el sur de Long Island, a veinte millas de la ciudad de New York. En la casa se descubrió una habitación pequeña en el sótano que contenía un pozo y que no estaba ilustrada en los archivos. Esta habitación tenía las paredes pintadas de rojo y se convirtió en uno de los misterios de Amityville.
Asesinato múltiple: Ronald DeFeo, más conocido como Butch, tenía un expediente policial por un problema de drogas y las relaciones con su padre últimamente no eran buenas. Trabajaban juntos en un concesionario familiar y a veces iban juntos al trabajo. El 13 de noviembre del 1974 Ronald Butch llevó a cabo lo que llevaba tiempo planeando, aunque luego diría que aquello fue una "orden" porque escuchaba una voz que le decia que tenía que hacerlo. Drogó a su familia para que no se despertaran mientras cometía los asesinatos y esperó a las 03:15 de la madrugada. Ni siquiera llegó a meterse en la cama, sólo se tumbó. Llegada la hora se levantó y cogió un rifle de caza de los muchos que tenía en su habitación pues era aficionado a este "deporte". Entró primero a la habitación de sus padres y les disparó. Tenía cuatro hermanos, dos chicas y dos chicos. Los chicos dormían en la misma habitación, la niña de 12 años vivía en la misma planta que sus padres, pero la dejó para más adelante. Precisamente esta fue la única persona que se despertó cuando escuchó los tiros. "Butch" descubriría mas adelante que fue la única que se dejó el primer plato, donde metió la droga para dejarles drogados y que no se enteraran de nada. La mató igualmente, pero antes la llevó hasta su cama. Mató a todos los hermanos, a algunos los tapó con una manta, los puso como si estuvieran durmiendo, boca a bajo y con los brazos bajo la cabeza, cruzados, limpió parte de la sangre de las paredes, y cuando terminó se marchó a trabajar. Lo hizo más temprano de lo habitual pero se buscó una excusa, no podría dormir y así adelantaba en el trabajo. Como su padre tenía que hacer una venta aquella mañana le vino bien que no apareciera y así tener más tiempo para buscarse una coartada. Durante la mañana hizo algunas llamadas a casa sabiendo que nadie respondería, y cuando habló con su novia decidieron comer juntos. De ese modo el tiempo se alargaba y su coartada, al menos eso creía él, se hacía más consistente. En ese tiempo ve a su amigo Bobby y éste le comenta que ha pasado por su casa y allí estaban los coches aunque nadie le abre la puerta para recoger el periódico que les llevaba como cada día. Esto le viene muy bien a Butch, de modo que tras la cita con su novia, va al bar donde ha quedado con Bobby y le pide ayuda aprovechando que su amigo también estaba mosca. Se muestra aparentemente preocupado por su familia porque también él ha estado en la casa pero sin poder entrar por falta de llaves e igualmente se ha extrañado de que nadie abriera la puerta. En la entrada de la casa se encuentran con otro amigo, Joe Yeswit, que es quien avisa a la policía cuando "Butch" verifica que su familia ha sido asesinada. Aquí empieza la segunda parte del horror, cuando la policía de Amityville descubre los cadáveres de Ron, Louise, Dawn, Allison, Mark y John.
El juicio contra Ronald DeFeo Jr: La policía pronto descubre lagunas en la coartada de "Butch" y éste, tras intentar echarle las culpas a otro, acaba confesando que él mismo fue quien mató a su familia, pero al menos para los escépticos en temas paranormales, para escudarse en su inocencia, dice que fue una "voz" quien le ordenó hacerlo. A partir de este momento su abogado defensor trata de hacerlo pasar por un demente y así conseguir una condena más pequeña, pero "Butch" no se libraría de los 25 años de cárcel por cada asesinato cometido.
El pasado de los DeFeo: Durante las pesquisas se descubre que Ronald DeFeo, el padre, tenía grandes cambios de humor sin motivo aparente, convirtiéndose en una especie de tirano ante sus hijos, mientras que para las amistades era una persona amable y afable. También sale a la luz el expediente policial de Ronald "Butch" así como su mala relación con el padre debido a la carga que mantuvo por los enfrentamientos con éste. Ambos se parecían en carácter, pero uno era el padre y el otro, el hijo. Tiene que soportar la tiranía del padre y tragarse las fuertes discusiones con la madre. Se convierte en un niño solitario que años más tarde explotaría. En cambio nada de esto le sirve en el juicio para salvarse de la condena o, al menos, rebajarla. Para paliar el comportamiento de "Butch", sus padres se dedicaron a "comprarle" con dinero. Le hacían regalos y le daban dinero a cambio de tener una convivencia más tranquila. El tener dinero en sus manos solo empeoró las cosas en este joven estudiante. Cuando Butch estudiaba llegó a liderar un grupo de violentos vándalos. En esta época tomaba LSD y también coqueteaba peligrosamente con la heroína. Sus padres decidieron sacarle de la escuela parroquial con 17 años. Mientras tanto el matrimonio DeFeo seguía teniendo sus fuertes discusiones y en una de estas el joven "Butch", harto de presenciarlas, se dirigió con una escopeta en las manos y apuntó a su padre. Le gritó que abandonara de una vez a su madre y le aseguró que le iba a hacer pagar por sus malos tratos. Llegó a disparar, pero el gatillo se encasquetó y no ocurrió nada. Para salir del paso "Butch buscó dinero fácil y cometió un robo en la empresa de su abuelo. Fue a meter el dinero en el banco pero no lo hizo, mintió asegurando que le habían robado. Cuando la policía le interrogó se dieron cuenta de que algo fallaba en su historia y el abuelo decidió dejarlo pasar y no poner una demanda. "Butch" odiaba a su padre, tenía mal carácter y era violento. Días después de su delito pecuniario cometió otro más grande, asesinar a toda su familia.
Los Lutz en Amityville: George Lee Lutz tenía su propia empresa de construcción. Kathleen Theresa Lutz (Kathy) estaba casada en segundas nupcias con él. Era viuda y había tenido tres hijos de su anterior matrimonio, Daniel, Christopher y Melissa (Missy). Decidieron comprar la casa de Amityville porque pensaron que era una gran oportunidad debido al precio. No era de extrañar que siendo tan grande se vendiera tan barata, pero aunque se les comunicó a los Lutz lo que ocurrió allí con los DeFeo, decidieron comprarla y endeudarse. Después de todo, los fantasmas no matan, las cosas tampoco, sólo matan las personas. Con esta premisa se mudaron al 112 de Ocean Avenue en Amityville. El primero en darse cuenta de que sucede algo es el padre Pecararo, amigo de la familia que acude el día de la mudanza para bendecir la casa. Cuando está dentro intentando hacer su trabajo se siente mal, rechazado por una fuerza que no conoce, y escucha claramente como una voz le dice "Fuera de aquí". A partir de ese momento el cura se marcha y no vuelve más, y cualquier intento por ponerse en contacto con los Lutz a través del teléfono es prácticamente imposible. Las pocas veces que consiguen contactar, la conexión se estropea. Además, el padre Pecararo sufre en sus propias carnes según su testimonio estigmas, fiebres sin origen aparente y olor terrible que le persigue (el olor a excrementos es, según la demonología, signo de que hay un ser demoníaco. Este olor nauseabundo también se olería en la casa de los Lutz). Durante su estancia en Amityville, los Lutz vieron como se abrían solas las ventanas para dejar entrar el frío de fuera, las puertas se cerraban, masas viscosas envolvían las paredes, mejunjes mugrientos, lodosos y malolientes salían de los retretes...
El frío gélido acompañaba siempre a George Lutz. Kathy Lutz levitaba sobre su cama, tenía pesadillas en las que aparecía el suceso de los asesinatos de los DeFeo, y a veces sentía una presencia tranquila que la abrazaba, ésta iba acompañada de olor a rosas (un buen signo). La pequeña de los Lutz, Mellisa "Missy" estaba siempre acompañada por una amiga invisible, una tal Jodie que en realidad parecía tratarse de un cerdo de ojos rojos que se ponía a dos patas y aconsejaba a la niña (malos consejos, por supuesto). Los hermanos se pasaban el tiempo peleándose, algo que no solían hacer, al menos no con aquella violencia. El carácter en general cambió, pero quien más lo acusó fue George, que de pronto se hizo un tipo más cerrado, se comportaba con dureza con los niños, algo que anteriormente no hacía, y se obsesionaba con dos detalles, el frío que le perseguía, y despertar cada noche a las 03:15 de la madrugada, hora en que Butch DeFeo había asesinado a su familia. Además del padre Pecararo hubo más personas que fueron testigos de que en la casa ocurría algo. Una joven con sensibilidad que entró en la casa a petición de George salió de allí espantada al darse cuenta de que la presencia que ocupaba el lugar era demasiado fuerte y demoníaca. La cuñada de los Lutz (mujer del hermano de Kathy), vio a los pies de su cama a una niña y no pudo soportarlo. Aunque le dijeron que fue una pesadilla ella sabía que era real y no quiso volver. Con la destrucción de una enorme puerta de toneladas de peso, la entrada a mansalva de agua de tormenta en la casa en plena madrugada cuando están dormidos habiendo dejado las ventanas cerradas, la visión de una Kathy envejecida levitando sobre la cama en dirección a la ventana, la masa de moscas que se pegaba a una de las habitaciones, los estigmas que sufría Kathy mientras dormía, los muebles que se arrastraban y cambiaban de posición, las imágenes que proyectaba el fuego de la chimenea, los poltergeits que ocurrían a las 03:15 de la madrugada, hora en que se despertaba George, y el fantasma del hombre (un ente) que habitaba la casa y un largo etc... La familia Lutz decidió salir de su hogar, abandonarlo y no volver jamás. Ni siquiera para recoger sus objetos personales. Kathy, falleció el 17 de agosto del 2004. Había tenido cinco hijos, los tres primeros de un matrimonio anterior Christopher, Daniel y Melissa "Missy" y los dos siguientes de George, Grabrielle y Noel. George Lee Lutz falleció con 59 años por causas naturales, por un fallo cardíaco, el 8 de mayo del 2006 en Las Vegas. Cuando falleció tenía una novia de Las Vegas, Cindy Stock. Cuando falleció Kathy, George y Kathy Lutz llevaban un tiempo divorciados.
Los investigadores: En 1976 el matrimonio formado por Ed Warren (demonólogo) y Lorraine Warren (clarividente) se interesaron por la casa y decidieron pasar un tiempo dentro de ella. Sus declaraciones acrecentaron la leyenda de la casa poseída pues ambos dijeron que habían escuchado voces y que sentían la presencia de espíritus demoníacos. Iban a cargo del canal 5 de New York, lo que dio más popularidad al caso. Acudieron en grupo a la casa e hicieron sesiones espiritistas. Más adelante Joe Nickell, en su libro "Entidades: Ángeles, espíritus, demonios y otros seres extraterrestres" contaría que además de las sesiones de espiritismo, el grupo aconsejó realizar allí mismo un exorcismo. También dejó claro en su libro que un señor que vivió en la casa más adelante, confesó que no había vivido ninguna experiencia paranormal, lo mismo que el matrimonio formado por James Cromaty y Barbara Cromaty quienes aseguraron que no sucedía nada extraño en la casa (excepto que los turistas se empeñaron en acercarse a la casa y destrozar su nueva propiedad).
Verdad o mentira.
-Según contara Barbara Cromaty a Joe Nickell, en la casa no había podido ocurrir nada de lo que contaron los Lutz porque la casa estaba en perfectas condiciones cuando la compraron, las bisagras de las puertas y ventanas, cerraduras y perillas, estaban intactas. Ninguna fuerza sobrenatural las destrozó. Según ella, además, no había ningún tipo de daño en el barniz ni en la pintura de la casa.
-Según el relato de los Lutz se hizo una llamada telefónica a la policía para pedir ayuda, pero en el archivo del Departamento de Policía de Amityville esta llamada no consta.
-George Lutz afirmó haber visto huellas de un cerdo en la nieve fuera de su casa (el supuesto Jodie), algo que Kathy confirmó al salir con él y verlas también aunque menos profundas, sin embargo los registros meteorológicos de esa temporada no registraron nieve suficiente para dejar este tipo de huellas. Para los escépticos o creyentes, buscar una posibilidad que refute estas teorías es posible. Por ejemplo, la casa se arregló antes de ser vendida para que la vena fuera más viable. Posible. La policía no se molestó en reistrar la llamada de los Lutz o en verificarla por falta de interés. Posible también. La nieve en ese punto exacto de la casa podría haber sucedido de una forma inusual debido a los otros acontecimientos que rodeaban el lugar (no deja de ser un fenómeno paranormal). Igualmente posible. Del mismo modo en que se puede romper una teoría a favor, también podría desmantelarse una en contra.
-El abogado William Weber que anteriormente trabajó en la defensa de Ronald DeFeo, contó que el matrimonio Lutz acudió a él para sugerir la posibilidad de escribir una historia de terror acerca de la posesión demoníaca de la casa. Según Weber, la historia se forjó con varias botellas de vino que se bebieron los Lutz y él mismo. Todo esto habría sido con la idea de ganar dinero porque lo necesitaban ya que estaban a dos velas. (Weber les demandó por haber realizado el libro sin su colaboración, tal y como habían quedado). Bueno, pues hasta esta apreciación podría, si se quisiera, negarse. En "Aquella casa maldita en Amityville" de Carlos Cala Barroso asegura que los Lutz nunca tuvieron problemas económicos, y que su empresa era próspera. Además, no olvidemos que según los Lutz hay más testigos de estos acontecimientos, tendrían que haber mentido incluso por encima de ellos.
Y ahora viene la prueba de fuego:
-Durante el juicio que se celebra a causa de la demanda de Barbara y James Cromarty por daños y prejuicios, los Lutz asegurarían ante el juez que los hechos acarecidos en el 112 de Ocean Avenue habían sido inventados. ¿Negar esto? Esto ya es casi imposible. Podríamos decir que les convenía mentir porque nadie iba a creerles una verdad tan espantosa pero lo cierto es que los Lutz, con el tiempo, llegaron a confesar que se inventaron parte de la historia.
Curiosidades.
-Hay noticias falsas en internet como que la casa quedó abandonada y nunca más nadie volvió a vivir en ella. En realidad sí fue comprada por dos matrimonios más y en la actualidad siguen soportando que los turistas se hagan fotos delante de la casa.
-Se dice que Ronald "Butch" estaba casado cuando sucedieron los asesinatos e incluso que ella hubiera podido tener algo que ver.
-Ronald DeFeo tiene en la actualidad una página web oficial que lleva su esposa donde trata de demostrar las injusticias que se cometieron en Amityville con su marido.
-Ron "Butch" DeFeo asistió a un psiquiatra años antes del asesinato debido a su carácter (solía ir con malas compañías y meterse en líos, desobedecía cualquier orden de sus padres y le llevaba mal con ellos) pero el psiquiatra no consiguió nada con él y lo dejaron por imposible.