miércoles, 10 de julio de 2013

Sanatorio Beelitz-Heilstätten.


Lugar: Berlín, Alemania.
Historia: Situado en el suroeste de Berlín, cerca de Potsdam, dentro de un denso bosque de pinos, este inmenso complejo hospitalario fue construído en 1898 siguiendo los planos del arquitecto Heino Schmieden.
Este sanatorio de tuberculosos se convirtió durante la Primera Guerra Mundial en un hospital militar para el ejército imperial alemán. Adolf Hitler pasó allí una temporada en 1916 para recuperarse de las heridas que sufrió durante la batalla de la Somme.
En 1945, tras la partición de Alemania, lugar estuvo a cargo de la U.R.S.S. El complejo permaneció en manos del ejército soviético hasta 1995, bastante después de la reunificación de Alemania.
Cuando las tropas soviéticas se retiraron, y a pesar de numerosos intentos para reformar este gigantesco lugar, la mayor parte del complejo permaneció abandonado.
Aparte de la clínica de rehabilitación que todavía se utiliza y la antigua central que acaba de ser reformada y convertida en centro cultural, el lugar parece una ciudad fantasma perdida en mitas del bosque...
¿Miedo al quirófano?.
Un gigantesco complejo hospitalario abandonado en un bosque oscuro y húmedo. En el top five de los sanatorios abandonados sin duda, el Beelitz-Heilstätten merece un puesto privilegiado.
Situado en Alemania, al suroeste de Berlín, cerca de Postdam, en el interior de un denso bosque de pinos fue construido, allá por 1898, éste complejo hospitalario de unos sesenta edificios y que se distribuye sobre unas doscientas hectáreas. Los arquitectos del proyecto original fueron Heino Schimieden y Julio Boethke y las posteriores reformas y ampliaciones corrieron a cargo de Fritz Schultz.
El complejo contaba con edificios separados para diversos usos y especialidades. Enfermedades contagiosas, rehabilitación, crónicos, etc...junto a los edificios para el personal y la administración. Incluso contaba con su propia planta de generación eléctrica, un salón de actos y capilla.
Durante la primera y la segunda guerra mundial, el sanatorio se convirtió en hospital de guerra llegando a albergar, entre 1914 y 1915, hasta 17500 convalecientes. Uno de ellos Adolf Hitler.
Tras la partición de Alemania, en 1945, el complejo estuvo a cargo de la U.R.S.S., y así siguió hasta el año 1995. Durante todos estos años, el complejo fue el mayor hospital militar ruso fuera de sus tierras.
Cuando los rusos se marcharon, solo algunos de los edificios fueron rehabilitados y son usados en nuestros días. Algunos como museos, otros todavía con fines médicos y de rehabilitación. Pero la mayor parte del complejo permanece en total abandono, sin ninguna previsión de uso por el momento.
En este lugar tan impresionante se han rodado películas como: El pianista de Polanski, La casa de los enfermos de Wolfgang Becker o la última de Tom Cruise, Valkyria.

lunes, 8 de julio de 2013

Sanatorio mental Hellingly.

Hellingly Mental Asylum: Nos introducimos hoy en las ruinas del asilo mental Hellingly. Un vasto complejo hospitalario con más de un siglo de antigüedad que languidece, decrépito y olvidado, en la soledad de la verde y tranquila campiña inglesa.
El asilo, o lo que queda de él, se encuentra en el condado de East Sussex, cercano al pueblo de Hellingly, en el sur de Inglaterra. Fue inaugurado en 1903 para aliviar el problema de hacinamiento que existía en el resto de asilos del condado. Su arquitecto, George Thomas Hine, construyó en un lugar totalmente aislado del campo un enorme complejo de estilo Victoriano al que no le faltaba absolutamente de nada.
En este lugar se puso en práctica un nuevo modo de tratar las enfermedades y las dolencias, siendo el entorno natural y el aislamiento uno de los pilares de estas nuevas técnicas de tratamiento, que dejaban atrás otras prácticas de tratamientos psíquicos bastantes más invasivos y traumáticos y que se habían demostrado hasta el momento bastante inefectivos. Atrás quedaban los ambientes lóbregos y las lobotomías para d
ar paso, en asilos como el de Hellingly, a espacios abiertos y luminosos en entornos rurales, alejando a sus pacientes de mundanal ruido y de traumas pasados.
Una carretera secundaria que pasaba por las cercanías fue desviada y para llegar al hospital tan solo había un serpenteante camino y una vía de tren, que fue construida a propósito para abastecer al complejo de carbón.
El hospital se dividió en diferentes bloques, según los tratamientos que en ellos se efectuaran. Todos los bloques se comunicaban por largos corredores y giraban en torno a la zona central, donde se encontraba la cocina, las zonas de recreo y la residencia de los médicos. En la periferia, otros edificios albergaban a los numerosos trabajadores del recinto que cuidaban del mantenimiento y de los campos.
A excepción de un breve periodo de tiempo en los años 30, el hospital funcionó a pleno rendimiento hasta mediados de los 90, adaptándose en cada época a las necesidades que la sociedad requirió. La línea ferroviaria funcionó hasta 1959, cuando se dejó de usar el carbón para las calderas que se modernizaron y comenzaron a usar petróleo.
Como suele suceder en muchos hospitales de este tipo, la cercanía del nuevo milenio y las nuevas tendencias médicas, junto al altísimo coste de mantenimiento de sus viejas estructuras, acabaron con ellos. Hellingly cerró sus puertas en 1994. Algunas zonas del complejo continúan en nuestros días teniendo algún uso,  pero la mayoría de los bloques quedaron en total abandono siendo presa de vándalos y demás alimañas. Varios incendios destruyeron por completo algunas zonas y otras han sido demolidas ante el colapso inminente.
El resto, que todavía se mantiene en pie, se encuentra en el deplorable estado que podéis ver en esta pequeña recopilación de fotos. Una verdadera pena, asylum eres y en polvo te convertirás.