miércoles, 12 de marzo de 2014

Faro Rubjerg Knude.

Rubjerg Knude: Al ver las imágenes de este faro, lo primero que le viene a la mente son las costas africanas que alguna vez hemos visto, en las cuales los desiertos llegan hasta el océano. El fácil imaginar un faro olvidado al que el paso del tiempo y las gigantescas dunas le han cobrado factura.
Pero la ubicación de este faro dista bastante del inhóspito continente africano.
El faro de Rubjerg Knude se encuentra en la península de Jutlandia, en Dinamarca y es la porción de tierra más septentrional del continente europeo. Se podría considerar como la Finisterre de Dinamarca, aunque el faro se encuentra en la parte occidental de la península, a sus pocos kilómetros de Skagen.
Toda la península está considerada por los Daneses como una especie de Riviera turística, las costas de abruptos acantilados y gigantescas dunas vírgenes se encuentran salpicadas de pequeños pueblos pesqueros que, desde tiempos inmemorables se han dedicado a extraer los frutos del siempre peligroso y embravecido mar del norte.
El Rubjerg Knude lighthouse, se construyó en el año 1900 con un coste de 74.000 coronas. Para su ubicación se eligió un lugar privilegiado en lo alto de un acantilado a 60 metros sobre el nivel del mar, a estos 60 metros le tenemos que sumar los 23 metros del faro, lo cual nos dan 83 metros de altura, que eran capaces de hacer llegar la luz de sus linternas a más de 42 kilómetros mar adentro.
En los 68 años que el año estuvo operativo siempre se auto gestionó su propia energía, primero con su propia fábrica de gas, hasta el año 1908, durante los siguientes 40 años funcionó con petróleo y, a partir de 1948, se instaló una turbina acuática para su suministro eléctrico continuo.
Pero los ingenieros que decidieron su ubicación, subestimaron el poder y la movilidad de las gigantescas dunas y lentamente, éstas fueron avanzando y ganando terreno hacia los acantilados hasta que acabaron por rodear el faro, haciendo prácticamente invisible su haz de luz para los barcos. El coste de su mantenimiento se volvió algo desorbitado y finalmente, el 1 de agosto de 1968, el faro fue clausurado.
En las décadas de los 80 y 90, sus instalaciones fueron usadas a modo de museo, cafetería y centro turístico de la zona, pero una nueva crecida de las dunas en el año 2002 sepultaron literalmente todas las instalaciones, quedando desde entonces en total desuso.

martes, 24 de diciembre de 2013

Prisión de Alcatraz.

Lugar: Bahía de San Francisco, California, USA.
Un paseo por la roca: Demos hoy un paseo por uno de los lugares abandonados más míticos de Estados Unidos, la conocida isla de Alcatraz con su más famosa e inexpugnable prisión dónde, durante décadas, fueron a parar los huesos de los delincuentes más peligrosos de la costa oeste norteamericana. La Roca, como también se conoce a esta pequeña isla de la bahía de San Francisco, fue nombrada por primera vez como "La isla de los alcatraces", por el español Juan Manuel de Ayala en el año 1775. Obviamente, recibió el nombre por la colonia de estas aves que vivía y todavía vive en la isla. En 1846 un tal Julian Workman recibió la cesión de la isla de la isla del gobierno mexicano a cambio de que construyera un faro en la isla; faro que todavía está en funcionamiento y que es el faro más antiguo en funcionamiento de la costa oeste. Dos años después, tras el Tratado de Guadalupe Hidalgo, California pasa a formar parte de Estados Unidos y tras una batalla legal, la isla pasa a formar parte del gobierno. La fiebre del oro convierte la zona de San Francisco en un hervidero de gente y el gobierno ve en la isla un lugar ideal donde emplazar baterías costeras para defender la bahía, de este modo en 1853 comienzan las obras de fortificación de la pequeña isla que terminarán en 1858. La primera guarnición de la isla constó de 200 soldados. Dos años después estallo la Guerra Civil, en la isla se montaron 85 cañones que llegarían a incrementarse hasta los 105 y que curiosamente nunca llegaron a abrir fuego sobre enemigo alguno. Esporádicamente, las instalaciones de la isla ya se usaron durante la guerra para encarcelar a algunos simpatizantes del bando confederado. Una vez terminada la guerra, la artillería no tardó en quedarse obsoleta y el uso defensivo de la isla perdió su sentido. Así pasaron los años hasta 1933, cuando la propiedad de la isla pasó al Departamento de Justicia de Estados Unidos y tras las reformas necesarias, pasó a convertirse en la prisión de Alcatraz. Durante los 29 años que estuvo en uso, por la cárcel pasaron célebres criminales como Al Capone, Robert Franklin Stroud (el "Hombre Pájaro de Alcatraz"), Jose Sierra, James "Whitey" Bulger y Alvin Karpis, quien pasó más tiempo en Alcatraz que cualquier otro recluso. También se les proporcionó vivienda al personal de la prisión y a sus familias. Debido a su alto coste de mantenimiento y a la contaminación de la bahía por las aguas residuales de los 250 presos más el personal de mantenimiento y funcionarios de la prisión. El Fiscal General Robert F. Kennedy decretó el cierre del presidio el 21 de marzo de 1963 y los reclusos fueron llevados a la cárcel de Marion, Illinois. En 1969 la isla fue ocupada durante 18 meses por un grupo de nativos americanos de diferentes tribus que reclamaban su posesión basándose en el Tratado de Fort Laramie (1868). Durante la ocupación varios edificios fueron dañados o destruidos por los incendios, incluidos el patio de recreo, las casas cuarteles de la Guardia Costera y la casa del alcaide. Otros edificios fueron destruidos por el Gobierno de los Estados Unidos después de que la ocupación finalizara. Hoy en día, la isla es un sitio histórico operado por el Servicio de Parques Nacionales como parte del Parque Nacional Golden Gate y está abierto para visitas. Los turistas pueden llegar a la isla por ferry desde el muelle 33, cerca de Fisherman's Whasf en San Francisco. Y tras conocer la historia de este emblemático lugar, demos ahora un pequeño paseo. Algunas partes se mantienen para las visitas, de otras solo quedan las ruinas.
Las fugas: Durante sus 29 años de funcionamiento, la penitenciaría alegó que ningún preso escapó con éxito. 36 presos han participado en 14 intentos, 2 personas lo intentaron dos veces; 7 murieron y 2 se ahogaron. La escena más violenta se produjo el 2 de mayo de 1946, cuando un intento fallido de fuga de 6 presos dio lugar a la denominada "Batalla de Alcatraz". El 11 de junio de 1962, Frank Morris, John Anglin y Clarence Anglin llevaron a cabo con éxito una de las más complicadas fugas jamás concebidas. En la parte posterior de las celdas de los reclusos en el Bloque B (donde fueron internados los fugitivos) había un pasillo no vigilado de 0.91 metros de ancho. Los prisioneros cincelaron el hormigón dañado por la humedad de alrededor de un respiradero que conducía al pasillo, utilizando herramientas tales como una cuchara de metal soldada con plata de una moneda de diez centavos y un taladro eléctrico improvisado a partir de una aspiradora robada. El ruido era disimulado con el sonido del acordeón durante la hora de música, y el progreso de sus trabajos se ocultaba con falsas paredes de cartón que, en la oscuridad de las celdas, engañaba a los guardias. El camino de la fuga conducía a través de un motor de ventilación; el ventilador y el motor habían sido eliminados y sustituidos por una rejilla de acero, dejando un hueco lo suficientemente grande como para un preso pudiera salir. Robando una cuerda de carburo de sicilio del taller de la prisión, los presos habían quitado los remaches de la rejilla y los sustituyeron por otros de imitación hechos de jabón. También robaron varios impermeables para usarlos como balsa en su huida. Dejaron en sus respectivas camas muñecos de papel maché a los que habían pegado cabello real de la peluquería de la prisión para despistar a los guardias, y se fugaron. La hipótesis fue que llegaron a la bahía de San Francisco a las 10 p.m. La investigación oficial del FBI contó con la ayuda de otro preso, Allen West, que también formaba parte del grupo de los fugitivos pero finalmente se quedó. Se cree que pudo deberse a que no pudo abrir la rejilla de ventilación de su celda a tiempo o bien porque le pudo el temor. En cualquier caso, cuando West fue capaz de abrirlo, sus compañeros ya se habían marchado y con ellos la balsa, por lo que no tuvo más remedio que permanecer en su celda hasta el día siguiente, momento en que se descubrió la ausencia de los presos. Objetos pertenecientes a los fugados fueron encontrados en la cercana isla Ángel, y el uniforme oficial sostiene que los fugitivos se ahogaron al intentar llegar a tierra en las aguas frías de la bahía, pero sus cuerpos nunca fueron encontrados.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Hostal Cónsul Abandonado.

Lugar: La Unión, Murcia.
Historia: Día 27 de marzo de 1982. El camarero del hostal El Consul dio el aviso, preocupado, de que el local estaba cerrado por la tarde. El policía local Antonio Mata, quien se encargaría del caso, llegó al lugar antes del anochecer y después de forzar una ventana para poder entrar, halló el cuerpo de Alfonso Martínez Saura, dueño del hostal, muerto al pie de la barra del bar. Las ventanas y puertas estaban cerradas desde el interior. En el certificado de defunción se contó hasta 63 puñaladas y no 14 como nos informaron al principio de esta investigación. Ninguna mortal, lo que les hizo pensar que su muerte fue agónica. Según las heridas presentadas en el cuerpo de la víctima estas fueron realizadas por un arma punzante de tamaño pequeño, el cual nunca se logró encontrar. Según el cronista oficial, Francisco Ródenas, de La Unión, Alfonso era un hombre extravagante y días antes de su muerte bromeó con que tenía presencia de fantasmas en el hostal que tocaban el timbre y desaparecían después. Aparte de las heridas, Alfonso tenía cabellos cogidos en la mano, síntoma de lucha. Su cartera con dinero y pertenencias apareció dos días después en un camino cercano síntoma de que el móvil del asesinato no fue el robo. Según declaró el policía Antonio Mata, se contemplaron muchas hipótesis pero se trabajó con la suposición de que fue alguien conocido que entró en el hostal con la autorización de Alfonso. No se pudo imputar ni detener a nadie. Asesinaron al dueño del local dándole 14 puñaladas y después lo encerraron en una de las habitaciones donde murió desangrado.
Terrible asesinato: Expertos en parapsicología obtienen varias psicofonías en el hostal "El Cónsul", en el que hace 27 años apareció muerto su propietario con 63 puñaladas por todo el cuerpo; un crimen sin resolver.
Fue un horrible y violento crimen sin resolver, envuelto en el más absoluto misterio y del que nunca se ha dejado de hablar en La Unión. Ahora, unas pruebas practicadas en el lugar de los hechos por la Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas (SEIP) han dado como resultado, según la interpretación de estos analistas, la revelación de unas psicofonías que añaden nuevos interrogantes sobre esta cruel muerte. El asesinato del Cónsul, como se conoce popularmente, data del 27 de marzo de 1982. Esa misma mañana, el propietario del Hostal "El Cónsul", Alfonso Martínez Saura, fue visto por última vez en la calle. Por la tarde, un camarero dio el aviso de que el local estaba extremadamente cerrado. Antes del anochecer, tras forzar una ventana, el agente de la Policía local Antonio Mata halló a Alfonso muerto al pie de la barra del bar, con todas las puertas y ventanas trincadas desde el interior. La doctora de Urgencias que certificó la defunción contó hasta 63 puñaladas, ninguna de las cuales penetró en órganos vitales. Eso hizo pensar que fue una muerte agónica causada por los pinchazos de un pequeño arma punzante, aunque también se dijo que el corazón había parado de latir antes del ensañamiento. Las investigaciones concluyeron en nada e hicieron acrecentar el misterio. Alfonso, en aquella época separado de su mujer francesa, Gilberte Florentine, era un hombre algo extravagante, señala el cronista oficial de La Unión, Francisco Ródenas. Los informes policiales cuentan que días antes de su muerte, bromeó con la presencia de fantasmas que tocaban el timbre y desaparecían. A la policía le decía que era desconfiada con la gente. Los clientes registrados los días precedentes no aportaron pistas. El arma asesina no apareció. Alfonso tenía cabellos cogidos en la mano, síntoma de lucha. Su cartera apareció dos días después en un camino cercano, con el dinero y sus pertenencias. Se contemplaron todas las hipótesis: ajuste de cuentas, crimen pasional y robo de objetos preciosos que traía de África. Según Antonio Mata, siempre se trabajó con el supuesto que que alguien conocido y que entró en el hostal con la autorización de Alfonso. Hubo sospechosos, pero no se pudo imputar ni detener a nadie. <Ayuda, necesito ayuda> Ricardo Carrión era el concejal de Cultura en 1982 y vivió en aquellos días de conmoción popular. En su opinión, "El Cónsul" despertó mucha expectación en la comarca, <pero por ser algo novedoso, no por nada de misterio o cosas extrañas>. De echo, afirma Carrión, ni durante los meses siguientes ni años después, escuchó rumores sobre <sucesos paranormales, rituales o similares>. Para él, simplemente <fue un asesinato como otro que la investigación policial no pudo desentrañar>. En las investigaciones de la SEIP, coordinadas por Antonio Pérez, se realizaron diversas preguntas para averiguar las causas del asesinato y los autores. Ya en 2005 se intentó lo mismo pero la grabación de psicofonías no sacó nada en claro. En esta ocasión, el 6 del diciembre pasado, en las ruinas del hostal, el investigador preguntó: <¿Qué haces aquí?> Y una voz respondió: <ayuda, necesito ayuda>. Según las conclusiones del análisis de los sonidos registrados aquella noche, una voz de hombre, dijo: <socorro>. Y otra voz femenina pidió que <venga a pegarle...por aquí>. Otras de las respuestas obtenidas, en diferentes voces y tonos de hombres o mujeres fueron <aquí nací...muero aquí>, <por mentir; ¡cerdo! ¡muere por mentir!>, <cabrón, haz pis> o incluso <¡Ascensión, asesina!>.

domingo, 24 de noviembre de 2013

El United Artists Theater de Detroit.

THE END: En los años veinte del siglo pasado el cine comenzó a abrirse hueco en las grandes ciudades americanas, muchos teatros modificaron sus carteleras para comenzar a proyectar las primeras producciones en blanco y negro y muchos edificios se construyeron para albergar fantásticos y monumentales cines. Este es el caso del edificio que os muestro hoy, el United Artists Theater (Teatro de la unión de artistas). El nombre se debe a sus creadores, una asociación de artistas relacionados con el mundo del cine en la que se encontraban nombres como Maria Pickford, Douglas Fairbanks y Charlei Chaplin, entre otros.
Este fue el "Palacio de la película" (como se denominaba en aquellos tiempos) número 17 de esta asociación y la construcción fue llevada a cabo por el arquitecto C. Howard Crane, que ya se había echo cargo de proyectos similares en Los Ángeles y Chicago.
El edificio se construyó en la calle Bagley, en el centro de Detroit, junto al Parque del Gran Circo, donde se concentraba toda la oferta cultural de la ciudad. Howard optó por un estilo atrevido en aquella época realizando una extraña mezcla de arte gótico español, con altos techos y paredes recubiertas con grandes espejos. Dos amplios vestíbulos repletos de ornamentos y figuras indias daban la bienvenida a la enorme sala abovedada, con capacidad para 2070 butacas. Para rentabilizar más el proyecto, sobre el Teatro se construyó un edificio de oficinas de 13 plantas. Sobre la enorme marquesina de luces de neón del teatro, una planta de elegantes arcos separaba a este de las oficinas comerciales.
El 3 de Febrero de 1928, el United Artists Theater abrió por primera vez sus puertas con la proyección de la película Sadie Thomson, protagonizada por Gloria Swanson. El teatro funcionó a pleno rendimiento hasta finales de los años sesenta, cuando la industria del cine sufrió una gran crisis. En 1971 cerró sus puertas por no ser ya rentable y en 1975, la gran mayoría de accesorios de su interior se vendieron en subasta a las galerías DuMouchelle.
La orquesta sinfónica de Detroit lo utilizó para sus grabaciones por la excelente acústica que tenía hasta finales del año 1984. Durante este periodo, desde el 70 al 84, el edificio superior de oficinas, tras varias remodelaciones, continúo funcionando. Pero a mediados de los ochenta, la gran mayoría de empesas desplazaron sus oficinas hacia los suburbios de la ciudad y el edificio completo quedó cerrado. A principios de los noventa, zonas parciales del teatro y de las oficinas se remodelaron para albergar clubes nocturnos y discotecas, pero estas tampoco duraron demasiado y en 1997 el último negocio cerraría sus puertas para siempre. A partir de esto, el abandono ha sido total. Todos los materiales de valor han sido desguazados y pese a que el edificio ha pasado por varios propietarios diferentes, ninguno ha hecho ninguna inversión y lo más probable es que sea demolido.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Hospital Psiquiátrico de Kings Park.


La granja de los lúnaticos: Dentro del amplio rango en el que se pueden encuadrar los lugares abandonados, sin duda los hospitales y psiquiátricos poseen el primer puesto por lo espeluznante y macabro de los escenarios en los que se transmutan con el paso de los años. Estados Unidos es una fuente inagotable de estos "Hospitales de lunáticos", como se solían llamar antaño. Edificios de tamaños descomunales en los que uno podría perderse en sus marañas de pasillos sin fin, en sus decenas de salas idénticas, en sus escaleras que suben hasta alturas más que considerables y que, en ocasiones, bajan hasta sótanos todavía más profundos. El hospital que os traigo hoy es una clara muestra de ellos, un gigante por el que durante más de un siglo han pasado cientos de miles de pacientes y al que la modernidad y la funcionalidad de los nuevos centros médicos acabaron  por cerrar sus puertas. En este lugar no hay leyendas, ni fantasmas, ni gritos en la noche. El abandono es tal que ni los espíritus han querido quedarse por allí. Quizás ese silencio, o mejor dicho, esa ausencia de sonidos, más allá del crujir de oxidadas bisagras y del aleteo esporádico de alguna paloma que ha echo de este lugar su hogar, es lo que otorga a este edificio un aspecto tan lúgubre y macabro.
Historia: Para aliviar a la ciudad de Nueva York de la creciente población de enfermos mentales, se decidió construir una institución donde los pacientes pudiesen ser tratados lejos de la ajetreada vida de la ciudad. Con este fin comenzó a construirse en 1885 el Kings Park Lunatic Asylum, en un entorno rural del condado de Suffolk. La primera edificación constaba de unos pocos edificios de madera donde los enfermos podrían ser rehabilitados, rodeados de campos de cultivo que pertenecían al propio hospital y que, aparte de llenar las despensas del psiquiátricos, servían como terapia constructiva para algunos pacientes. El que pronto comenzó a ser conocido como "La granja de los lunáticos", no tardó en quedarse pequeño y en el año 1895, pasa a tomar el control el estado de Nueva York y cambia de nombre de nuevo, llamándose Hospital Estatal de Kings Park. El complejo se ampliaría y modernizaría considerablemente, dotándolo incluso de una planta de energía, una zona para enfermos de tuberculosis y otra para veteranos de guerra, entre muchas otras. El éxito de la terapia con la agricultura anterior, llevaría al hospital a ser completamente autosuficiente, sumando a las tareas agrícolas otras de diversa índole como la construcción, la confección de ropa o la preparación de alimentos. El cambio de siglo llegó a Kings Park con casi 3000 pacientes y 450 trabajadores. A mediados del siglo XX llegó a su pico máximo con 9000 internos y unas tasas de hacinamiento bastante preocupantes. Esta sobre población de enfermos no fue un hecho aislado, pues en todos los hospitales del país ocurría lo mismo. La depresión económica y los gastos bélicos de los años anteriores pasaban factura y en los presupuestos no había hueco para nuevos hospitales, y estas mismas causas también eran origen de que los enfermos mentales creciesen en número año a año. Así pasaron décadas más, hasta los años 70, cuando de nuevo se reactivaron las construcciones de nuevos y modernos hospitales. El mantenimiento de estos monstruos centenarios resultaba demasiado caro para el estado y, lentamente, los enfermos fueron siendo trasladados a otros lugares. En 1975, y con muchas de sus áreas ya cerradas, el hospital pasó a conocerse como Centro Psiquiátrico de Kings Park o "KPPC". El proceso de cierre fue lento y paulatino y no concluyó hasta 1996. A excepción de dos pequeños edificios anexos que todavía siguen en funcionamiento como residencia de ancianos, el hospital quedó en total abandono desde entonces y hasta día de hoy.
El terreno de cientos de hectáreas perteneciente al hospital sería muy productivo para cualquier comprador avezado y podría conseguirlos por su precio tasado, que son unos 55 millones de dólares, con el único inconveniente de que el costo de la demolición y limpieza del hospital se eleva a unos 80 millones, teniendo en cuenta las toneladas de amianto que se usaron en su construcción y que necesitan ser tratadas como material contaminante en la demolición. Con lo cual, parece ser que este fantasmal edificio todavía se mantendrá en pie durante mucho tiempo.

martes, 13 de agosto de 2013

Chamberí, estación fantasma.

La vieja estación de metro de Chamberí: Con este nombre se conoce en Madrid a la mítica vieja estación de metro de Chamberí. Esta estación se construyó en 1919 y formó parte de la primera línea de metro de la capital española. Situada entre las estaciones de Iglesia y Bilbao, funcionó a pleno rendimiento hasta 1966, cuando se decidió aumentar el tamaño de los trenes en esta línea, y esta estación, al estar situada en una curva, no pudo ampliarse para dar servicio a los nuevos tiempos y fue clausurada.
Durante más de cuarenta años, este mítico lugar del metro madrileño ha permanecido paralizado en el tiempo, en la oscuridad y el silencio del subsuelo de una gran ciudad, que ha evolucionado desde entonces para convertirse en una gran metrópolis. Durante cuatro décadas, tan solo los ojos más perspicaces de los usuarios del metro, podían ver de forma fugaz los antiguos andenes alicatados con azulejos blancos y grandes anuncios publicitarios de tiendas que hace mucho tiempo que dejaron de existir, y de productos que tan solo los más viejos conocen.
Pero la historia de la vieja estación de Chamberí no tiene un final triste como la mayoría de los lugares y edificios míticos que son presa del abandono. En 2006, Metro y ayuntamiento de Madrid, ponen en marcha el proyecto Andén 0, para rehabilitar esta vieja estación junto con la Nave de motores de Pacífico, que fue clausurada en 1972. Ambos lugares lucen hoy con el esplendor de sus mejores tiempos y, a modo de museo, (ningún metro hace parada allí) se pueden visitar de forma gratuita sus pasadizos, taquillas y andenes, para dar un salto temporal, y  poder contemplar la belleza de esta estación, obra del arquitecto Antonio Palacios, que se inspiró en las estaciones parisinas para su construcción. Se han mantenido al máximo, e incluso unas luces amarillentas, parpadean al paso de los trenes.
Como no, las características del lugar han dado pie a muchas variadas leyendas en los últimos años. No son pocos los que aseguran haber visto, a través de las ventanas y al paso veloz del metro por aquel lugar, a antiguos pasajeros apostados en los oscuros andenes, a la espera de un tren que nunca llegará.

miércoles, 10 de julio de 2013

Sanatorio Beelitz-Heilstätten.


Lugar: Berlín, Alemania.
Historia: Situado en el suroeste de Berlín, cerca de Potsdam, dentro de un denso bosque de pinos, este inmenso complejo hospitalario fue construído en 1898 siguiendo los planos del arquitecto Heino Schmieden.
Este sanatorio de tuberculosos se convirtió durante la Primera Guerra Mundial en un hospital militar para el ejército imperial alemán. Adolf Hitler pasó allí una temporada en 1916 para recuperarse de las heridas que sufrió durante la batalla de la Somme.
En 1945, tras la partición de Alemania, lugar estuvo a cargo de la U.R.S.S. El complejo permaneció en manos del ejército soviético hasta 1995, bastante después de la reunificación de Alemania.
Cuando las tropas soviéticas se retiraron, y a pesar de numerosos intentos para reformar este gigantesco lugar, la mayor parte del complejo permaneció abandonado.
Aparte de la clínica de rehabilitación que todavía se utiliza y la antigua central que acaba de ser reformada y convertida en centro cultural, el lugar parece una ciudad fantasma perdida en mitas del bosque...
¿Miedo al quirófano?.
Un gigantesco complejo hospitalario abandonado en un bosque oscuro y húmedo. En el top five de los sanatorios abandonados sin duda, el Beelitz-Heilstätten merece un puesto privilegiado.
Situado en Alemania, al suroeste de Berlín, cerca de Postdam, en el interior de un denso bosque de pinos fue construido, allá por 1898, éste complejo hospitalario de unos sesenta edificios y que se distribuye sobre unas doscientas hectáreas. Los arquitectos del proyecto original fueron Heino Schimieden y Julio Boethke y las posteriores reformas y ampliaciones corrieron a cargo de Fritz Schultz.
El complejo contaba con edificios separados para diversos usos y especialidades. Enfermedades contagiosas, rehabilitación, crónicos, etc...junto a los edificios para el personal y la administración. Incluso contaba con su propia planta de generación eléctrica, un salón de actos y capilla.
Durante la primera y la segunda guerra mundial, el sanatorio se convirtió en hospital de guerra llegando a albergar, entre 1914 y 1915, hasta 17500 convalecientes. Uno de ellos Adolf Hitler.
Tras la partición de Alemania, en 1945, el complejo estuvo a cargo de la U.R.S.S., y así siguió hasta el año 1995. Durante todos estos años, el complejo fue el mayor hospital militar ruso fuera de sus tierras.
Cuando los rusos se marcharon, solo algunos de los edificios fueron rehabilitados y son usados en nuestros días. Algunos como museos, otros todavía con fines médicos y de rehabilitación. Pero la mayor parte del complejo permanece en total abandono, sin ninguna previsión de uso por el momento.
En este lugar tan impresionante se han rodado películas como: El pianista de Polanski, La casa de los enfermos de Wolfgang Becker o la última de Tom Cruise, Valkyria.