sábado, 21 de diciembre de 2013

Hostal Cónsul Abandonado.

Lugar: La Unión, Murcia.
Historia: Día 27 de marzo de 1982. El camarero del hostal El Consul dio el aviso, preocupado, de que el local estaba cerrado por la tarde. El policía local Antonio Mata, quien se encargaría del caso, llegó al lugar antes del anochecer y después de forzar una ventana para poder entrar, halló el cuerpo de Alfonso Martínez Saura, dueño del hostal, muerto al pie de la barra del bar. Las ventanas y puertas estaban cerradas desde el interior. En el certificado de defunción se contó hasta 63 puñaladas y no 14 como nos informaron al principio de esta investigación. Ninguna mortal, lo que les hizo pensar que su muerte fue agónica. Según las heridas presentadas en el cuerpo de la víctima estas fueron realizadas por un arma punzante de tamaño pequeño, el cual nunca se logró encontrar. Según el cronista oficial, Francisco Ródenas, de La Unión, Alfonso era un hombre extravagante y días antes de su muerte bromeó con que tenía presencia de fantasmas en el hostal que tocaban el timbre y desaparecían después. Aparte de las heridas, Alfonso tenía cabellos cogidos en la mano, síntoma de lucha. Su cartera con dinero y pertenencias apareció dos días después en un camino cercano síntoma de que el móvil del asesinato no fue el robo. Según declaró el policía Antonio Mata, se contemplaron muchas hipótesis pero se trabajó con la suposición de que fue alguien conocido que entró en el hostal con la autorización de Alfonso. No se pudo imputar ni detener a nadie. Asesinaron al dueño del local dándole 14 puñaladas y después lo encerraron en una de las habitaciones donde murió desangrado.
Terrible asesinato: Expertos en parapsicología obtienen varias psicofonías en el hostal "El Cónsul", en el que hace 27 años apareció muerto su propietario con 63 puñaladas por todo el cuerpo; un crimen sin resolver.
Fue un horrible y violento crimen sin resolver, envuelto en el más absoluto misterio y del que nunca se ha dejado de hablar en La Unión. Ahora, unas pruebas practicadas en el lugar de los hechos por la Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas (SEIP) han dado como resultado, según la interpretación de estos analistas, la revelación de unas psicofonías que añaden nuevos interrogantes sobre esta cruel muerte. El asesinato del Cónsul, como se conoce popularmente, data del 27 de marzo de 1982. Esa misma mañana, el propietario del Hostal "El Cónsul", Alfonso Martínez Saura, fue visto por última vez en la calle. Por la tarde, un camarero dio el aviso de que el local estaba extremadamente cerrado. Antes del anochecer, tras forzar una ventana, el agente de la Policía local Antonio Mata halló a Alfonso muerto al pie de la barra del bar, con todas las puertas y ventanas trincadas desde el interior. La doctora de Urgencias que certificó la defunción contó hasta 63 puñaladas, ninguna de las cuales penetró en órganos vitales. Eso hizo pensar que fue una muerte agónica causada por los pinchazos de un pequeño arma punzante, aunque también se dijo que el corazón había parado de latir antes del ensañamiento. Las investigaciones concluyeron en nada e hicieron acrecentar el misterio. Alfonso, en aquella época separado de su mujer francesa, Gilberte Florentine, era un hombre algo extravagante, señala el cronista oficial de La Unión, Francisco Ródenas. Los informes policiales cuentan que días antes de su muerte, bromeó con la presencia de fantasmas que tocaban el timbre y desaparecían. A la policía le decía que era desconfiada con la gente. Los clientes registrados los días precedentes no aportaron pistas. El arma asesina no apareció. Alfonso tenía cabellos cogidos en la mano, síntoma de lucha. Su cartera apareció dos días después en un camino cercano, con el dinero y sus pertenencias. Se contemplaron todas las hipótesis: ajuste de cuentas, crimen pasional y robo de objetos preciosos que traía de África. Según Antonio Mata, siempre se trabajó con el supuesto que que alguien conocido y que entró en el hostal con la autorización de Alfonso. Hubo sospechosos, pero no se pudo imputar ni detener a nadie. <Ayuda, necesito ayuda> Ricardo Carrión era el concejal de Cultura en 1982 y vivió en aquellos días de conmoción popular. En su opinión, "El Cónsul" despertó mucha expectación en la comarca, <pero por ser algo novedoso, no por nada de misterio o cosas extrañas>. De echo, afirma Carrión, ni durante los meses siguientes ni años después, escuchó rumores sobre <sucesos paranormales, rituales o similares>. Para él, simplemente <fue un asesinato como otro que la investigación policial no pudo desentrañar>. En las investigaciones de la SEIP, coordinadas por Antonio Pérez, se realizaron diversas preguntas para averiguar las causas del asesinato y los autores. Ya en 2005 se intentó lo mismo pero la grabación de psicofonías no sacó nada en claro. En esta ocasión, el 6 del diciembre pasado, en las ruinas del hostal, el investigador preguntó: <¿Qué haces aquí?> Y una voz respondió: <ayuda, necesito ayuda>. Según las conclusiones del análisis de los sonidos registrados aquella noche, una voz de hombre, dijo: <socorro>. Y otra voz femenina pidió que <venga a pegarle...por aquí>. Otras de las respuestas obtenidas, en diferentes voces y tonos de hombres o mujeres fueron <aquí nací...muero aquí>, <por mentir; ¡cerdo! ¡muere por mentir!>, <cabrón, haz pis> o incluso <¡Ascensión, asesina!>.

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